¡LIBRES!

¡LIBRES!

¿Sabía usted que hay cinco cubanos presos en las cárceles de Estados Unidos por luchar contra el terrorismo? 
¡LO HEMOS CONSEGUIDO. LOS CINCO ESTAN LIBRES Y DE VUELTA EN CUBA. FELICIDADES, COMPAÑER@S!
 

NOTICIAS

Noviembre_2007
Fueron condenados a largas penas de prisión por “conspiración para cometer espionaje”

Implicada la seguridad nacional de EU para encarcelar a 5 cubanos
El abogado que defendió al anticastrista Orlando Bosch es nieto de
Fulgencio Batista: Weinglass

Washington nada hizo para frenar ataques terroristas en la isla, afirma
el letrado de los acusados

David Brooks (Corresponsal)

La Habana pusó en circulación la semana pasada una serie de sellos
postales como parte de una campaña internacional por la liberación de los
implicados en el caso conocido como los Cinco de Cuba, quienes fueron
detenidos en 1998 en Miami acusados de “tratar de destruir a Estados
Unidos” Foto: Reuters Washington, 16 de septiembre. Uno de los abogados
más destacados de Estados Unidos cuenta la historia de las íntimas
relaciones entre la familia Bush, el nieto de un ex dictador, dos
personajes considerados los peores terroristas del hemisferio occidental,
la contra nicaragüense, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la
Agencia Central de Inteligencia (CIA) y cómo lograron convertir a cinco
antiterroristas en una amenaza a la seguridad nacional estadunidense.

Es una historia que, aun si fuera ficción, una novela, un guión de una
película de Hollywood, se consideraría poco probable. Pero es una
historia increíblemente veraz. Sólo se necesita contar una pequeña
anécdota para comprobarlo.

Érase una vez que uno de los hombres que habían sido culpadon de, entre
otras cosas, matar a 76 personas, y que participó en atentados contra
civiles, asesinatos y en guerras ilegales clandestinas buscó regresar a
Estados Unidos para poder vivir tranquilamente en una de sus principales
ciudades y dedicarse a gozar de la vida en su tercera edad, caminar con
su perro y ser festejado por sus compatriotas como un héroe. El
Departamento de Estado recomendó no permitirle ese lujo, y lo calificó
oficialmente, después de hacer un extenso recuento de su vida adulta,
como “uno de los peores terroristas del hemisferio occidental”.

Sus amigos pidieron la asistencia de un tipo que aspiraba ser gobernador
de Florida, un tal Jeb Bush. Éste, a la vez, le consiguió un joven
abogado para llevar el caso. Resulta que todo esto rindió fruto, pues el
presidente de Estados Unidos descartó la opinión de su Departamento de
Estado, lo indultó y le permitió establecer su residencia legal como
hombre libre en Miami. El político, mientras tanto, llegó a ser
gobernador de Florida.

“Negocio redondo”

Pocos años después, en 2002, un puesto de la Suprema Corte de Florida
quedó vacante. El gobernador se acordó de su amigo el abogado y lo
postuló al puesto, fue aprobado y ahora es integrante de la Suprema Corte
estatal. El nombre de aquel abogado, ahora juez, es Raoul Cantero III y
es nada menos que nieto de Fulgencio Batista, el ex dictador de Cuba
derrocado por la revolución encabezada por Fidel Castro.

Y el hombre que hoy camina tranquilamente por las calles de Miami,
invitado a actos oficiales, e incluso cuando llega el presidente George
W. Bush, hermano de Jeb, a visitar Miami, está en las primeras filas, se
llama Orlando Bosch. Hoy día, se ha rencontrado en Miami con su íntimo
amigo Luis Posada Carriles, acusado de los peores actos terroristas
cometidos en América Latina.

“Todo queda como negocio redondo”, comenta Leonard Weinglass, uno de los
abogados legendarios de este país, quien, entre otros casos, participó en
la defensa de Daniel Ellsberg y Tony Russo en el escándalo conocido como
los Pentagon Papers, fue defensor de algunos de los famosos líderes
disidentes de los años 60 y 70, abogado de la hija del presidente Jimmy
Carter, y más y quien ahora es uno de los abogados del caso conocido como
los Cinco de Cuba, o Cuba Five. Habló sobre este caso en un foro en la
Escuela de Leyes de la Universidad Howard en esta capital al marcar el
noveno aniversario de la detención de los Cinco.

Weinglass ofreció estas anécdotas –así como también del famoso caso de
Ellsberg, en el que por órdenes de propio presidente Richard Nixon se
cometió un delito para obtener información negativa durante el juicio de
los que filtraron información secreta de las decisiones políticas
ocultadas al público sobre la guerra en Vietnam, y después intentó
ofrecerle al juez el puesto de director de la FBI mientras procedía el
juicio– para dar un contexto político, además de precedentes de la
intervención del Poder Ejecutivo en el sistema de justicia, en que se ha
desarrollado el caso de los Cinco de Cuba.

La misión de los Cinco fue infiltrar corrientes anticastristas en Florida
que planeaban y cometían actos de terror contra Cuba y enviar esa
información a su país, y se les acredita con salvar las vidas de
innumerables víctimas potenciales.

Cuando las autoridades cubanas invitaron a la FBI a revisar esta
información sobre atentados terroristas y otras actividades ilegales que
se planeaban desde dentro de Estados Unidos, Washington decidió no sólo
no actuar contra estas agrupaciones en Florida, sino detener a los que
estaban intentando impedir estos complots de terror.

Los Cinco fueron arrestados el 12 de septiembre de 1998. Su juicio fue
realizado en Miami, epicentro del poder anticastrista, en una ciudad
controlada por las fuerzas y aliados de los Bush, Bosch, Posada Carriles,
dirigentes de la contra nicaragüense y veteranos de operaciones
clandestinas ilegales de la CIA.

“Este es uno de esos casos criminales en naturaleza (por lo cargos), pero
que involucran asuntos de seguridad nacional y política exterior”,
comentó Weinglass.

Este caso, como el de Ellsberg, comparte elementos en los que la política
exterior juega un papel central y donde la Casa Blanca interviene
directamente en el proceso judicial, indicó. El caso de los Cinco,
subrayó, tiene que ser entendido dentro de lo que es, para muchos
estadunidenses, “una historia no contada de una guerra de baja intensidad
emanando desde un país a 90 millas de distancia. Una guerra en que más de
3 mil cubanos han muerto y que le ha costado millones en daños”.

Después del colapso de la Unión Soviética, la industria del turismo se
volvió clave en la sobrevivencia de la economía cubana, explicó, y, justo
por eso, se convierte en blanco de atentados terroristas por parte de
anticastristas, algo que se anuncia abiertamente en Miami en una
conferencia de prensa, en la que se declara que Cuba ahora es una
free-fire zone, un termino usado en Vietnam para designar una zona donde
todo lo que se mueva es sujeto a ataque. De ahí empiezan los bombazos en
hoteles y las amenazas; también matan a un turista italiano en un hotel y
más. Para los que declararon esta campaña desde Miami no hay ninguna
consecuencia por parte de las autoridades estadunidenses. Cuba protesta
cada uno de estos actos ante Washington y la Organización de Naciones
Unidas. Todo, sin respuesta.

Weinglass cuenta que, ante esto, Cuba decide enviar a cinco hombres para
infiltrar los grupos mercenarios, los cuales realizaban ejercicios de
entrenamiento con armas, donde participaban ex agentes de la CIA y se
preparaban para realizar ataques contra civiles, “justo la definición
legal de terrorismo”. El gobierno estadunidense estaba enterado de todo
esto. Y es cuando Cuba invita a la FBI a revisar toda la información
–incluyendo fotos y documentos– y ofrecer nombres de los integrantes de
estos actos ilegales para que sean fiscalizados por las autoridades
estadunidenses. Éstas no hacen nada con todo esto, pero Washington decide
arrestar a los cinco acusándolos de “conspiración para cometer
espionaje”.

“Estos cinco llegaron a este país para investigar, de manera no violenta,
sin armas, a grupos que habían cometido asesinatos”, expresó Weinglass, y
acabaron siendo acusados de tratar de “destruir a Estados Unidos”, en
palabras de los fiscales federales.

Aunque el caso siempre ha carecido de pruebas reales o testigos, “el
juicio se llevó a cabo en Miami, sin ninguna posibilidad de un proceso
imparcial”, agregó. Weinglass señala que los 60 mil cubanos exiliados
controlan casi toda la ciudad, desde la alcaldía, la jefatura de la
policía, la oficina local de la FBI y los principales medios. Los Cinco
fueron declarados culpables y condenados a un total de cuatro cadenas
perpetuas y 75 años de prisión.

El reconocido abogados detalló la evolución del caso desde este primer
juicio, y como al apelar de esta injusticia, tres jueces de un tribunal
de apelación federales por primera vez en la historia legal del país
revirtieron un fallo de un juez federal en torno del lugar geográfico
donde se realizó un juicio, considerando que en Miami habían condiciones
que hacían imposible un juicio imparcial, y autorizaron un nuevo proceso.
Pero el gobierno estadunidense respondió a este revés presentando un
nuevo cargo: conspiración para cometer homicidio, en torno al derribo de
dos avionetas de anticastristas por aviones cubanos.

Weinglass relata que los fiscales sabían que no tenían un caso sólido, y
hasta antes de que se anunciara del veredicto ya estaban solicitando una
apelación, pero como el juicio fue otra vez en Miami, el jurado los
declaró culpables del delito.

Poco después, el ex procurador general Alberto Gonzales (quien acaba de
renunciar su puesto la semana pasada) ordenó que sus fiscales apelaran
del fallo anterior de los tres jueces, y lograron revertir una vez más el
caso. El proceso del sistema judicial estadunidense continúa lentamente
en torno a este caso, acerca del cual Weinglass dice ahora que “ya es un
asunto mas allá de leyes; esto ya se trata de justicia”.

Así, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando
González y René González cumplen nueve años en cárceles estadunidenses
por el crimen, según sus defensores aquí y por el mundo, de combatir al
“terrorismo”.
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