¡LIBRES!

¡LIBRES!

¿Sabía usted que hay cinco cubanos presos en las cárceles de Estados Unidos por luchar contra el terrorismo? 
¡LO HEMOS CONSEGUIDO. LOS CINCO ESTAN LIBRES Y DE VUELTA EN CUBA. FELICIDADES, COMPAÑER@S!
 

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Julio_2010
A los Cinco Héroes, cuando eran niños

Publicado por Octavio Pérez Valladares

17 Junio 2010

Con el permiso de Antoine de Saint – Exupéry dedico esta modesta reflexión:

No puedo con el tradicional comienzo de cualquier cuento expresarles HABÍA UNA VEZ; tengo -como Exupéry, autor del Pequeño Príncipe- “una poderosa excusa”: estoy obligado a decirles HAY AHORA MISMO, cinco hijos de la madre Cuba que sufren injusta prisión; y ya por más de 10 años en cárceles de los Estados Unidos.

El pueblo laborioso e inteligente de esa poderosa nación no sabe que eso ocurre, son los que gobiernan allí sin el más mínimo principio de responsabilidad ciudadana quienes han querido rendir a la Mayor de las Antillas con los bloqueos económico, cultural o técnico que duran medio siglo.

Gerardo, Fernando, René, Antonio y Ramón, fueron hasta la madriguera del lobo, para alertar sobre cuándo se producirían los ataques, para evitar crímenes horrendos como el derribo de aviones en pleno vuelo, con civiles a bordo.

Sepan mis niños que los hombres, para su convivencia desde los tiempos de formación de las sociedades, establecieron reglas porque en las guerras nunca hay vencidos ni vencedores; tanto unos como otros son perdedores.

Benito Juárez lo sentenció: “el respeto al derecho ajeno es la paz”. La Historia ha demostrado que es imposible dominar a todos los pueblos del mundo, pues cada uno lleva en sí el derecho de vivir apegado a sus tradiciones, sin nadie que le humille o robe las riquezas.

Los Cinco, como ustedes, fueron niños no hace mucho:

Gerardo, en el seno de una familia cubana, fue el tercero de tres hermanos. Sólo se dedicó a estudiar y prepararse, pues mientras otros jugaban a la pelota y sólo saludaban a las niñas, él tenía la iniciativa de ser caballeroso y las ayudaba a llevar los bolsos escolares hasta sus casas.

Su afición mayor era por las caricaturas, participaba en concursos y muchos se asombraban que siendo tan serio, tuviera tanto humor. Ahí nacía en el héroe el sentido de la responsabilidad, que de hecho lo elegía para estudiar la carrera universitaria de Relaciones Internacionales.

Se lo podía encontrar en el grupo de teatro de la escuela, practicaba karate, editaba un boletín, hacía sus caricaturas y las publicaba en un periódico nacional de humorismo, a la vez que proseguía estudios superiores y era militante de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Al concluir la carrera como Licenciado en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, marchó a la República Popular de Angola como combatiente internacionalista.

Fernando, el típico cubano, sin ser alguien extraordinario, le gusta jugar pelota, participaba en todos los trabajos voluntarios, intenta bailar, le gusta la música y prefiere al cantautor cubano Silvio Rodríguez.

Nació en Ciudad de La Habana el 18 de agosto de 1963. Desde muy joven asumió responsabilidades de dirección en las organizaciones estudiantiles de la enseñanza secundaria y en la universidad, así como en la Unión de Jóvenes Comunistas.

Se graduó con Título de Oro en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales. En su etapa de estudiante, le gustaba ir a fiestas, a la playa con una tienda de campaña, y animaba siempre a los amigos porque veía las cosas desde un punto de vista positivo.

Antonio, “Tony”, como le llaman los amigos, dejó huellas de su carácter firme y afable por todas las escuelas donde cursó estudios, junto a muchas anécdotas de meticulosidad, hábitos vegetarianos y afición a los ejercicios yoga, ha ganado hasta entre sus compañeros de prisión el jocoso mote de “El Fakir”.

Nació en Miami el 16 de octubre de 1958 y regresó a Cuba en los primeros días de enero de 1959, después del triunfo de la Revolución cubana.

En 1962 inicio su vida escolar, cursó parte de la enseñanza Secundaria Básica y todo el Bachillerato en el Instituto Preuniversitario “Vladimir Ilich Lenin”, de La Habana.

En 1974 ingresó en la Unión de Jóvenes Comunistas y en 1983 terminó con honores la carrera de Ingeniería en Construcción de Aeródromos en la otrora Unión Soviética. En todos los lugares lo recuerdan tras el balón de fútbol, como poeta y activo dirigente estudiantil.

René nace en Chicago, Estados Unidos, el 13 de agosto de 1956 en el seno de una familia cubana emigrada en la que el padre laboró como obrero metalúrgico.

De regreso a Cuba la familia en octubre de 1961, después del triunfo de la Revolución Cubana, realizó estudios primarios como becado en la escuela José Martí, en Santa María del Mar. Siempre tuvo la aspiración de ser piloto; sin embargo, cuando tuvo esa oportunidad, la pospuso para cumplir con un deber que el consideraba inaplazable.

Por hepatitis primero causó baja médica en la escuela de cadetes Camilo Cienfuegos, “Camilitos”, en el nivel secundario básico; y luego porque siendo militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, responde a un llamado para integrar el destacamento pedagógico “Manuel Ascunce Domenéch”.

Incluso, cuando ya impartía clases en un aula en la Escuela Secundaria Básica en el Campo “República Socialista de Rumania”, le llega la citación para alistarse.

Pasó el Servicio Militar General de manera voluntaria, a tenor con su nacionalidad estadounidense y pese a la nueva posposición que ello significaba de sus aspiraciones de convertirse en piloto.

Pero ya estaba contento con la nueva especialidad en el Servicio Militar. Su amor por el tanque en el que se desempeñó en la unidad militar lo llevó a escoger el Día del Tanquista, el 17 de abril, para casarse con Olga Salanueva Arango, su esposa y madre de sus dos hijas: Irmita e Ivette.

Al finalizar este período, termina con calificaciones sobresalientes y con la anhelada boleta en la mano para matricular en una escuela de aviación, pero al saber que su unidad tenía la misión de marchar a la República Popular de Angola, a combatir por la independencia de ese país, él mismo aplaza su sueño supremo de la vida.

Ramón nació en La Habana el 9 de junio de 1963. Pionero, militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, activo participante en las escuelas al campo y dirigente estudiantil en el preuniversitario “Manolito Aguiar”, de Marianao.

Se licencia en Economía, con Título de Oro en la Universidad de La Habana. Está en matrimonio con Elizabeth Palmeiro Casado. Tiene tres hijas: Aily, de su primera unión y, de la segunda, Laura y Lisbet. Es uno entre los cinco jóvenes cubanos apresados en Miami en septiembre de 1998, acusados de poner supuestamente en peligro la seguridad nacional estadounidense y condenado a cadena perpetua, luego del amañado juicio en La Florida.

La casa de la barriada de El Vedado, pequeña y acogedora, y la esposa actual Elizabeth Palmeiro, recuerda la agitada pero feliz vida familiar, en la estrecha sala del apartamento, rodeados de fotos de ella con Ramón, de las niñas en diferentes actos públicos relacionados con el padre, una bandera cubana, flores y simples adornos.

Con emoción habló también de los años que pasó sola, sus embarazos, de la vida complicada de su compañero, sumido en un trabajo que ella desconocía, y confiesa que después de 27 meses sin saber de él, la sorprendió la noticia de la detención y las características de las labores que él realizaba.

Elizabeth, con una gran elocuencia, describió en detalles al esposo ausente a quien considera un hombre inmenso. “Después de 12 años de relaciones con él, me pareció que lo descubrí de nuevo cuando me enteré que estaba arrestado, yo recuerdo aquellos momentos, se develó ante mí como la persona increíble; me casé con mucho amor, pero después que todo sucedió, me enamoré más de él”.

Reafirma Elizabeth, enérgicamente, la inocencia del compañero en la vida y de quien -dijo- fue víctima de un proceso lleno de suciedades, bajezas y malas jugadas de la Fiscalía, presionada por el pequeño grupo de mafiosos de Miami: la extrema derecha anticubana.

Todos ellos fueron como ustedes, mis niños. Sigan escribiéndoles y pregunten en las cartas si, como lo hacen ustedes ahora, estos héroes de la República de Cuba jugaron a las bolas, empinaron papalotes, les apasionó el béisbol, se bañaron en los ríos o las playas, pescaron en agua dulce o salada, leyeron un buen libro, ayudaron a una ancianita para pasar al otro lado de la calle y le dieron muchos besos a mamá.

Estoy seguro que se sentirán contentos de contarles esos detalles sobre la familia y los amigos, que son la base para convertir a hombres, que no hace mucho fueron niños, en paradigmas de todos los tiempos.

Así se forjan los héroes para brillar como soles en el combate y, si fuera necesario, ser muy modestos en el momento de la muerte en pro de las libertades patrias.

Un delito es cuando alguien quebranta la legalidad para lo que se considera justo en determinada sociedad y momento histórico concreto y estos Cinco compatriotas nuestros, paradójicamente, los acusan de terroristas cuando en realidad son dignos luchadores antiterroristas, quienes siguen inmolándose en un país extraño y soportando injusta prisión.

Hace mucha falta ahora que, los que verdad saben querer y son la esperanza del mundo, conozcan todavía más a cada uno de estos compatriotas, que el conocimiento de los niños esté bien cerca de ellos; ésa será la gota que rompa la copa del silencio, para que por fin vuelvan a casa, donde los espera el amor de la familia y el de toda Cuba.

No se nace héroe, pero con el buen actuar durante la vida cualquiera puede ganar ese gran galardón y siendo dignos ejemplos ante el altar de la Patria que os contempla orgullosa.

Mis pequeños, no permitan que lo esencial pase inadvertido ante sus ojos…

¡Libertad para los Cinco! ¡Los niños de Cuba y el mundo lo piden ya!

"Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad... Haga circular esta información".
Rodolfo Walsh

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